El Cancionero

Durante el Renacimiento, tanto la narrativa (los cuentos, novelas, ensayos...) como la lírica (poemas y canciones) hacían las veces de cumplir un mismo papel, es decir, que mientras escuchas una canción o la declamación de un poema también estás escuchando historias en ellos. 

Y fue aquí donde surgió un subgénero llamado "el Cancionero" que era un poema contándonos historias sobre un amor que muchas veces tenía un final triste, esta forma de escribir poesía se diferenciaba de las demás en algo que te explicaré a continuación.

¿Sabes qué es la métrica? La métrica es una forma que utilizan algunos autores de poemas para que estos se escuchen más bonitos. ¿Y cómo la utilizan? Bueno, las sílabas son una forma de dividir una palabra por sus sonidos; por ejemplo, la palabra "mañana" se divide en tres sílabas: "ma-ña-na", la palabra "gato" se divide en dos sílabas: "ga-to", la palabra "escalera" se divide en cuatro sílabas: "es-ca-le-ra", y de esta manera se pueden dividir todas las palabras que desees; así, en un poema se utilizan las sílabas para que un verso quede igual de largo al verso siguiente, haciendo poemas de la siguiente manera:

"El perro es bonito,
también el pajarito."

  • El verso "El perro es bonito"  tiene siete sílabas en total: "El-pe-rro-es-bo-ni-to".
  • El verso "También el pajarito" también tiene siete sílabas: "Tam-bién-el-pa-ja-ri-to".
  • Ambos versos riman (las últimas palabras se escuchan parecido al terminar).


Como decía, el Cancionero se diferencia del resto de la poesía Renacentista en que utilizaban algo llamado "verso libre", es decir, no utilizaban métrica. Así, los dos versos que escribimos antes podrían tener el número de sílabas que quieran, e incluso podemos hacer que no rimen:

"El perro es bonito,                              ó                                 "El perro es bonito,
de mi raza favorita es"                                                            le gusta cuando lo mimo"


Ahora, para que tengas un ejemplo completo de lo que podría ser un cancionero Renacentista he escrito una historia a manera de poesía, y como dije antes, trata un tema amoroso y termina (por lo general) de manera triste.

Junto a la ventana

Ella, muy callada y resentida
despertó una mañana,
y con apenas alma en vida
se atrevió a mirar por la ventana.

Y vinieron a su mente unos vagos recuerdos
de la última vez que vio la luna,
cuando mirando de su casa los azulejos
le dijo que no había oportunidad alguna.

Y luego de romper su corazón
la doncella a su aposento se fue, 
y el humilde siervo pensando sin razón
decidió abandonar toda su fe.

Con su corazón la amaba
así como ella a él, 
pero no sabían que en la alborada
alguien más ya le era fiel.

Ya su mano había pedido
un zoquete con fortunas,
y con su belleza empedernido
plantó en el siervo la amargura.

Mas aquello no lo pudo soportar
el siervo en su pobre vida, 
decidiendo así aplacar
las penas en su alma herida.

Y despidiéndose de su amada
con daga y papel en mano,
le escribió una hermosa carta
que por su muerte fue escrita en vano.

La dejó en el lecho de la doncella
justo debajo de las finas almohadas,
y cuando no brillaba más la luz de la estrellas
despertó buscando de la libertad las aras.

Así que jovial y sonriente
huyó de su morada,
y con su corazón ferviente
no pensó jamás con calma.

Así, pacientemente esperó a su siervo
a los pies del pozo que visitaba a diario,
y ya que este con su vida no tuvo concierto
de la doncella se convirtió su sepulcro sacro.

Publicado por: María Paulina Rodríguez González